Podría ser que tú percepción de Dios esté marcada por la tradición, por una herencia de creencias familiares o culturales que indirectamente has adquirido o aceptado como propias “por influencia”… Quizás tú idea de Dios esté marcada por tus propias experiencias personales, que te han llevado a cuestionar y luchar con la existencia o bondad de un Dios que permite el sufrimiento, la maldad y la muerte. O… simplemente aún no tienes una idea muy definida acerca de Dios, ya sea por falta de información o interés.

De cualquier manera, o cualquiera sea tu caso, permítenos plantearte unas breves y aparentemente simples, pero trascendentales preguntas…

¿Tiene Dios un lugar importante en tu vida? Realmente ¿crees en Dios? ¿Conoces a Dios? ¿Amas a Dios? Sabes, si dudaste o tienes cierta inseguridad al tratar de responder estas preguntas, no te culpamos… Es difícil amar dar un lugar especial o llegar a amar a alguien a quien no conocemos, a un extraño…

Y es que, muchos de nosotros pensamos que conocemos a Dios, asumimos que sabemos lo suficiente o lo necesario acerca de él… Pero, ese es precisamente el problema, porque generalmente sabemos muy poco y eso que sabemos o creemos saber, lo conocemos de segunda mano, es decir, de lo que alguien más nos ha dicho o inculcado… Y es así como con cualquier cosa en la vida, lamentablemente llegamos a conclusiones precipitadas o distorsionadas que jamás cuestionamos si están bien o mal, simplemente las repetimos sin tener una convicción personal bien fundamentada. Entonces, indirectamente concluimos que no necesitamos indagar más de Dios, cayendo en el conformismo y desinterés… Adoptamos posturas religiosas o «antirreligiosas» y terminamos viviendo nuestra vida sin Dios… pero, Dios, NO es algo que sepamos sino “Alguien” a quien necesitamos conocer…

Sabes, durante el primer siglo, Saulo, un hombre judío muy culto y destacado por ser un apasionado defensor de la ley judaica, quien perseguía y mataba a los cristianos creyendo hacer lo correcto, cambió de criterio acerca de Dios, cuando tuvo “un encuentro personal con Jesús”. Fue así, como se convirtió en uno de los más destacados líderes del cristianismo y escritores bíblicos, hasta el punto de morir por su fe, siendo conocido como el Apóstol Pablo. Quien en uno de sus fervorosos y más elocuentes discursos enseñó a grandes filósofos griegos acerca del «Dios desconocido», mismo que ellos aceptaron a pesar de todo su conocimiento y religiosidad “no conocer”.

Al igual que muchas personas hoy día, Pablo creía que conocía a Dios, incluso era considerado un gran devoto, parecía andar en el camino de la espiritualidad y vivir su vida de forma correcta ante Dios… Pero, fue hasta el instante que se encontró con Jesús que él mismo pudo darse cuenta que estaba equivocado, que su vida religiosa y lo que hacía “en nombre de Dios” estaba muy lejos de agradarle verdaderamente a Él.

Una vez alguien dijo que: “una fe, convicción o creencia que no puede ser cuestionada ni fundamentada, no es digna de ser creída”… Y tú, ¿Crees  que Dios existe o no? Cualquiera sea tu respuesta ¿tienes un buen argumento para ello? ¿Alguna vez has cuestionado tus creencias acerca de Dios y/o prácticas religiosas? ¿Te has preguntado si tus creencias y tradiciones de fe son correctas y agradables delante de Dios? O, más importante aún… ¿ya tuviste un encuentro personal con Jesús?

Si deseas obtener más de este tema o necesitas ayuda de consejería puedes escribirnos y con gusto conversaremos contigo. Contáctanos a info@abrazandovidas.com o mediante cualquiera de nuestras redes sociales.

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